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viernes, 5 de febrero de 2016

Guerra Fría – 13 días: Crisis de los misiles en Cuba

La historia inicia cuando un avión norteamericano, volando en cielo cubano, detecta la instalación de misiles soviéticos en Cuba. Basado en este hecho, se cuenta con 13 días para retirar esos misiles mediante la vía diplomática o ceder ante el acoso de los mandos militares americanos que recomiendan ataque aéreo masivo e invasión a Cuba, como señal de escarmiento.

Este acontecimiento ocurre durante el período del presidente John F. Kennedy, quien junto a sus consejeros políticos, Kenneth y Bobby, deben buscar la salida pacífica ante una casi inminente guerra. La primera medida efectiva del presidente Kennedy fue bloquear la entrada de armas en Cuba (cuarentena), redoblar la vigilancia y estar listos para la guerra. Un momento de tensión se da cuando dos barcos y un submarino ruso deciden no acatar la cuarentena, cuando casi iban a ser repelidos por los cañones norteamericanos, dan su brazo a torcer y emprenden la retirada. Esto significó que el acatamiento a la cuarentena estaba siendo respetada por Rusia.

Una victoria sicológica se da cuando, en una reunión internacional, entra en escena el viejo gato político Adley, quien tenía la misión de desenmascarar a los rusos, demostrándoles con fotos que su verdadera intención era la guerra. Otro momento impactante de la película fue la muestra de patriotismo que demostró el comandante piloto norteamericano, quien fue derribado cuando estaba en misión de espionaje de la zona ocupada por Rusia. Esta tragedia fue ocultada a los militares, quienes sólo esperaban una razón para desencadenar la guerra.

Cuando todo parecía que la guerra era inevitable, la última carta a jugarse por la vía diplomática se la encargan a Bobby Kennedy, político de temperamento fuerte pero sobrio, capaz de enfrentarse a situaciones difíciles con la solvencia que había adquirido con los años. Bobby hace las negociaciones esperadas, con beneficio para ambos bandos y de esta manera Rusia inicia la retirada, con lo cual se da término a la amenaza de guerra.

Si la historia es como la pinta la película, he de resaltar la gran capacidad de escuchar que poseía John F. Kennedy, quien nunca se dejó llevar por la presión a la que estaba sujeto, producto de las arremetidas de los militares. John fue un líder que siempre supo transmitir confianza, un elevado pensamiento crítico y muy firme para tomar decisiones a pesar de los momentos complicados que le tocó enfrentar.

También, es de destacar la búsqueda de soluciones pacíficas que en todo momento enarbolaron tanto Kenneth como Bobby. Ambos actuando como la voz de la conciencia de John, dándole los mejores consejos, teniendo como pilares la lealtad (hasta en pensamiento) a su presidente y amigo, recomendando siempre soluciones pacíficas y manteniendo como objetivos mantener la tranquilidad del pueblo norteamericano.

Más allá del gran rol que desempeñaron los políticos de aquella época para salir airosos de tamaña situación, dicha situación nunca debió ocurrir: resulta vergonzoso que en tiempos modernos, aún existan enfrentamientos entre países para extender sus dominios. La guerra es la negación de la razón, es reconocer nuestra incapacidad para generar recursos, es aceptar nuestra invalidez mental, por lo que se apela a la fuerza bruta.

Jamás recurramos al enfrentamiento como una opción para conseguir lo que nos falta. La fuerza de la razón es más poderosa, es un combate sin armas, donde todos ganan, sino la victoria, la experiencia para ganar luego.

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