En ese momento, por el pensamiento del vendedor ocurren ciertos fenómenos mentales que intentan comprender lo que ha ocurrido y cómo debería actuar para resolver esta situación, basado en su experiencia. Los segundos de confusión han transcurrido y el vendedor reacciona de manera segura diciendo: lo siento, no lo conozco y sería un tonto si accedo a entregarle los productos que me solicita, porque probablemente Ud. no vuelva más por aquí.
¿Qué fue lo que ocurrió? Pues el pensamiento crítico del vendedor se activó y evaluó de manera consciente la información de entrada de la cual disponía, la procesó y luego generó una respuesta, la cual fue cuestionar la aparente buena fe del hombre indigente y negarle la petición, para ello se apoyó con la formulación de algunas preguntas claves mentalmente, las cuales luego fueron procesadas y respondidas de igual manera, intentando justificar el rechazo. ¿Algunas personas hubieran aceptado la solicitud? Aunque no lo parezca, la respuesta es un rotundo sí.
¿Cuál es la diferencia entre una persona que cuestiona las situaciones que le van aconteciendo versus otra que simplemente acata lo que le ordenan, sin obligación de hacerlo? La respuesta es que no es suficiente el pensar, porque los pensamientos, si no son entrenados y preparados, como todo en la vida, serán distorsionados, mal elaborados, faltos de criterio y llenos de prejuicios probablemente. Para corregir esto hay que entrenar al cerebro, como si fuera un atleta preparándose para las olimpiadas, aunque en este caso, la principal carrera es la vida.
Conforme las personas van acumulando experiencia, van desarrollando su capacidad de pensar, y van logrando pensamientos de calidad, se van autodisciplinando, autocorrigiendo, y su criterio de discernimiento va madurando conforme van creciendo, permitiéndoles responder de manera adecuada y con estándares elevados de efectividad y precisión a los obstáculos que se le presenten, cualquiera sea la magnitud, hasta lograr la excelencia.
Para lograr este estado de pensamiento efectivo, es necesario analizar meticulosamente las situaciones que corresponden decidir, siempre procurando enfocar el problema desde varias aristas, por ejemplo: para no tomar decisiones equivocadas que favorezcan a unos y perjudiquen a otros, es recomendable mirar el asunto varios puntos de vistas, concluyendo qué implicaciones surgen si se opta por una perspectiva y qué ocurre si se inclina por el camino contrario. Abordar situaciones teniendo en mente cuál es el norte, a dónde se quiere llegar, impide que se sucumba y evita las trampas que desvían del verdadero objetivo. Esto se logra analizando con cuidado los datos, las observaciones y las experiencias con las cuales se cuenta, interpretando e infiriendo conclusiones acertadas, descartando supuestos y presuposiciones que no corresponden.
Dentro de los temas que hay que dominar está el problema del pensamiento egocéntrico, producto de la propia naturaleza humana de creer que todo gira en función a cada una de las personas, que la opinión que importa es la personal por sobre las demás, la misma preferencia se la da a la información, a la forma de ver las cosas desde nuestra óptica, se tiene la sensación que las percepciones propias o las perspectivas son las que dominan y manejan los hilos de la realidad, cuando no es así, los estándares psicológicos son erróneos y brindan una malinterpretación lejana de cómo en realidad son las cosas. Es erróneo pensar que las cosas son ciertas sólo porque se tiene la sensación de que así son o porque la mayoría cree en ellos debe ser cierto, nada más alejado de la verdad.
Si bien cierto que muchas de las cosas se asumen como verdaderas porque provienen de una fuerte fe que se remonta a cientos de años atrás, y que además tienen como origen creencias o situaciones que no se han demostrado que existen, pero que están impregnadas en el alma y el pensamiento de las personas. ¿Qué pasaría si se empezara a dudar de los grandes arquetipos que, a través de los años han moldeado el comportamiento de las personas? Probablemente habría caos si se desatara una ola tremenda de incredulidad y descreimiento sobre los viejos dogmas que han manejado el mundo.
Existe una serie de métricas que nos permiten definir si nuestro pensamiento crítico es de calidad, tales como la claridad con la que se replica una aseveración, lo cual deja en claro que los pensamientos borrosos o no estándares no tienen lugar en el pensamiento crítico. Lo mismo ocurre con la relevancia y la profundidad que deben reflejar las afirmaciones, una afirmación puede mostrar mucha precisión, pero si no es directamente vinculado al tema, entonces no es relevante, no es importante. Una afirmación puede ser relevante, pero si evidencia superficialidad, no poseerá los argumentos requeridos para respaldar opiniones que sean altamente profundas. Con respecto a la lógica de lo que se habla, la lógica para ordenar los pensamientos y las ideas, si existe ordenamiento habrá congruencia y, por el contrario, si las ideas se contradicen o no guardan armonía, no habrá lógica de pensamientos. Lograr esta calidad de pensamiento crítico es posible y para ello pueden utilizarse plantillas que faciliten la construcción de expresiones lógicas.
Adicionalmente, para el desarrollo del pensamiento crítico, es conveniente desarrollar ciertas capacidades intelectuales, tales como la humildad intelectual, que básicamente consiste en reconocer lo poco que se aprendió en materia de conocimientos, con lo cual se debe dejar de lado a la arrogancia intelectual. La entereza intelectual es otra característica que conviene aprender porque permite dejar en claro que existe la necesidad de actuar con justicia ante los hechos a los cuales nos sintamos identificados. Es así que, si bien es cierto que algunas ideas parecen descabelladas, se debe adoptar una actitud proactiva y destacar la valentía intelectual que pudiendo ser peligrosa, destaca con luz propia.
Un aspecto importante a tener en cuenta es reconocer qué tipo de pregunta está formulando el interlocutor, dichas preguntas, dependiendo, pueden variar en tres tipos, pudiendo ser: (a) preguntas que evidencian una única respuesta correcta, siendo las demás equivocadas, (b) preguntas que evidencian una opinión subjetiva como respuesta, teniéndose claro que aquí no se exige una única respuesta, sino más bien una opinión, y finalmente se tiene las (c) preguntas que dependiendo de la respuesta, pueden arrojar mejores o peores respuestas.
Por último, resaltar los niveles o pasos que se van logrando conforme se desarrolla y pule el pensamiento crítico, el cual pudiera ir desde el pensador maestro, que está en el máximo nivel, es aquella persona que ha logrado mimetizarse con el buen pensar, juicioso y crítico, y cuando es requerido muestra sus armas de manera natural. Tenemos también al pensador irreflexivo, es aquel que no se da cuenta de la necesidad de desarrollar tal capacidad, y es víctima de sus decisiones poco juiciosas, es la cara opuesta del pensador maestro.
Es así que el pensamiento crítico se va puliendo con entrenamiento, para luego desempeñar un rol vital: cuando un escritor delira en su arte, el pensamiento le dice qué escribir y qué no, basado en su juicio acertado; el músico combina las notas musicales de acuerdo a cómo van sonando las combinaciones preferidas de su razonamiento; el matemático, siguiendo los planteamientos adecuados, enuncia sus postulados y concluye en teoremas; el actor va eligiendo las muecas y poses que le parecen más acertadas para cada actuación, siempre siguiendo los juicios, los juicios de su pensamiento crítico.
¿Qué fue lo que ocurrió? Pues el pensamiento crítico del vendedor se activó y evaluó de manera consciente la información de entrada de la cual disponía, la procesó y luego generó una respuesta, la cual fue cuestionar la aparente buena fe del hombre indigente y negarle la petición, para ello se apoyó con la formulación de algunas preguntas claves mentalmente, las cuales luego fueron procesadas y respondidas de igual manera, intentando justificar el rechazo. ¿Algunas personas hubieran aceptado la solicitud? Aunque no lo parezca, la respuesta es un rotundo sí.
¿Cuál es la diferencia entre una persona que cuestiona las situaciones que le van aconteciendo versus otra que simplemente acata lo que le ordenan, sin obligación de hacerlo? La respuesta es que no es suficiente el pensar, porque los pensamientos, si no son entrenados y preparados, como todo en la vida, serán distorsionados, mal elaborados, faltos de criterio y llenos de prejuicios probablemente. Para corregir esto hay que entrenar al cerebro, como si fuera un atleta preparándose para las olimpiadas, aunque en este caso, la principal carrera es la vida.
Conforme las personas van acumulando experiencia, van desarrollando su capacidad de pensar, y van logrando pensamientos de calidad, se van autodisciplinando, autocorrigiendo, y su criterio de discernimiento va madurando conforme van creciendo, permitiéndoles responder de manera adecuada y con estándares elevados de efectividad y precisión a los obstáculos que se le presenten, cualquiera sea la magnitud, hasta lograr la excelencia.
Para lograr este estado de pensamiento efectivo, es necesario analizar meticulosamente las situaciones que corresponden decidir, siempre procurando enfocar el problema desde varias aristas, por ejemplo: para no tomar decisiones equivocadas que favorezcan a unos y perjudiquen a otros, es recomendable mirar el asunto varios puntos de vistas, concluyendo qué implicaciones surgen si se opta por una perspectiva y qué ocurre si se inclina por el camino contrario. Abordar situaciones teniendo en mente cuál es el norte, a dónde se quiere llegar, impide que se sucumba y evita las trampas que desvían del verdadero objetivo. Esto se logra analizando con cuidado los datos, las observaciones y las experiencias con las cuales se cuenta, interpretando e infiriendo conclusiones acertadas, descartando supuestos y presuposiciones que no corresponden.
Dentro de los temas que hay que dominar está el problema del pensamiento egocéntrico, producto de la propia naturaleza humana de creer que todo gira en función a cada una de las personas, que la opinión que importa es la personal por sobre las demás, la misma preferencia se la da a la información, a la forma de ver las cosas desde nuestra óptica, se tiene la sensación que las percepciones propias o las perspectivas son las que dominan y manejan los hilos de la realidad, cuando no es así, los estándares psicológicos son erróneos y brindan una malinterpretación lejana de cómo en realidad son las cosas. Es erróneo pensar que las cosas son ciertas sólo porque se tiene la sensación de que así son o porque la mayoría cree en ellos debe ser cierto, nada más alejado de la verdad.
Si bien cierto que muchas de las cosas se asumen como verdaderas porque provienen de una fuerte fe que se remonta a cientos de años atrás, y que además tienen como origen creencias o situaciones que no se han demostrado que existen, pero que están impregnadas en el alma y el pensamiento de las personas. ¿Qué pasaría si se empezara a dudar de los grandes arquetipos que, a través de los años han moldeado el comportamiento de las personas? Probablemente habría caos si se desatara una ola tremenda de incredulidad y descreimiento sobre los viejos dogmas que han manejado el mundo.
Existe una serie de métricas que nos permiten definir si nuestro pensamiento crítico es de calidad, tales como la claridad con la que se replica una aseveración, lo cual deja en claro que los pensamientos borrosos o no estándares no tienen lugar en el pensamiento crítico. Lo mismo ocurre con la relevancia y la profundidad que deben reflejar las afirmaciones, una afirmación puede mostrar mucha precisión, pero si no es directamente vinculado al tema, entonces no es relevante, no es importante. Una afirmación puede ser relevante, pero si evidencia superficialidad, no poseerá los argumentos requeridos para respaldar opiniones que sean altamente profundas. Con respecto a la lógica de lo que se habla, la lógica para ordenar los pensamientos y las ideas, si existe ordenamiento habrá congruencia y, por el contrario, si las ideas se contradicen o no guardan armonía, no habrá lógica de pensamientos. Lograr esta calidad de pensamiento crítico es posible y para ello pueden utilizarse plantillas que faciliten la construcción de expresiones lógicas.
Adicionalmente, para el desarrollo del pensamiento crítico, es conveniente desarrollar ciertas capacidades intelectuales, tales como la humildad intelectual, que básicamente consiste en reconocer lo poco que se aprendió en materia de conocimientos, con lo cual se debe dejar de lado a la arrogancia intelectual. La entereza intelectual es otra característica que conviene aprender porque permite dejar en claro que existe la necesidad de actuar con justicia ante los hechos a los cuales nos sintamos identificados. Es así que, si bien es cierto que algunas ideas parecen descabelladas, se debe adoptar una actitud proactiva y destacar la valentía intelectual que pudiendo ser peligrosa, destaca con luz propia.
Un aspecto importante a tener en cuenta es reconocer qué tipo de pregunta está formulando el interlocutor, dichas preguntas, dependiendo, pueden variar en tres tipos, pudiendo ser: (a) preguntas que evidencian una única respuesta correcta, siendo las demás equivocadas, (b) preguntas que evidencian una opinión subjetiva como respuesta, teniéndose claro que aquí no se exige una única respuesta, sino más bien una opinión, y finalmente se tiene las (c) preguntas que dependiendo de la respuesta, pueden arrojar mejores o peores respuestas.
Por último, resaltar los niveles o pasos que se van logrando conforme se desarrolla y pule el pensamiento crítico, el cual pudiera ir desde el pensador maestro, que está en el máximo nivel, es aquella persona que ha logrado mimetizarse con el buen pensar, juicioso y crítico, y cuando es requerido muestra sus armas de manera natural. Tenemos también al pensador irreflexivo, es aquel que no se da cuenta de la necesidad de desarrollar tal capacidad, y es víctima de sus decisiones poco juiciosas, es la cara opuesta del pensador maestro.
Es así que el pensamiento crítico se va puliendo con entrenamiento, para luego desempeñar un rol vital: cuando un escritor delira en su arte, el pensamiento le dice qué escribir y qué no, basado en su juicio acertado; el músico combina las notas musicales de acuerdo a cómo van sonando las combinaciones preferidas de su razonamiento; el matemático, siguiendo los planteamientos adecuados, enuncia sus postulados y concluye en teoremas; el actor va eligiendo las muecas y poses que le parecen más acertadas para cada actuación, siempre siguiendo los juicios, los juicios de su pensamiento crítico.


0 comentarios:
Publicar un comentario