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viernes, 4 de noviembre de 2016

Portafolios de inversión

Las empresas y las personas tienen la opción de realizar inversiones, las cuales son colocaciones que tienen la finalidad de incrementar el capital inicial. Las colocaciones de corto plazo son más seguras pero ofrecen bajos rendimientos, por el contrario a las de largo plazo, las cuales son más riesgosas, se le añade el atractivo de obtener mayores rendimientos. Existen diferencias a tener en cuenta al momento de invertir en bonos o en acciones, como que los bonos tienen fecha de cumplimiento de compromiso; las acciones, por el contrario, tienen carácter perpetuo, es decir serán accionistas hasta el momento que decidan vender dicha acciones.

El bono es similar a hacerle un préstamo a la empresa, y su rendimiento no depende de lo bien o mal que ésta se haya desenvuelto en el contexto financiero, sino que es un acuerdo que la empresa tiene que cumplir llegada la fecha pactada, es decir deberá pagar el interés que se comprometió a entregar de todas maneras, pudiendo ser un interés fijo o variable (el cual puede depender de algún índice de referencia). Poseer bonos de una empresa no le da derechos al acreedor de participar en decisiones de la empresa.

Para el caso de las acciones es un poco diferente, pues éstos sí son instrumentos de renta variable, esto quiere decir que no se ha definido un monto fijo de retribución al accionista, sino que más bien será en base al contexto financiero que atraviese la empresa. A diferencia de los bonos, los accionistas sí tienen derecho a emitir su opinión, la fuerza y acatamiento de ésta depende de la cantidad de acciones que el inversionista haya adquirido. Puede darse el caso de que a junta de accionistas decida repartir los dividendos, con lo cual se recibirían retribuciones adicionales a las acciones invertidas, en caso que la junta de accionistas decida no repartir dividendos, no pasará nada, simplemente se mantendrán los derechos sobre las acciones adquiridas.

Hay una diferencia adicional importante entre bonos y acciones: en el caso de los bonos, se puede hacer una equivalencia al hecho de ahorrar, pues el capital inicial no está en riesgo, al menos es lo que se supone, y se espera recibir el interés acordado al llegarse a la fecha pactada. Para las acciones es un poco diferente, equivale al hecho de invertir, es más arriesgado pues no se sabe a ciencia cierta si el capital aumentará o disminuirá, debiendo normalmente incrementarse. Este proceso de manejo de inversiones puede ser llamado gerencia de portafolio o Portafolio de inversiones. La decisión de si ahorrar o invertir depende de los objetivos y expectativas del inversionista, lo recomendable será encontrar opciones que, al menos permitan mantener el capital inicial y a partir de ella, obtener alguna retribución.

Para tomar las decisiones de inversión correctas, es necesario conocer perfectamente dichas opciones de inversión, la manera en la cual cada una de ellas paga dividendos y, seleccionar las estrategias que permitan elaborar un portafolio, el cual finalmente debería llevar al inversionista a materializar sus aspiraciones de inversión. Esta estrategia de inversión puede consistir en: (a) definir los objetivos y las políticas de la inversión, (b) definir la estrategia para el portafolio y los activos, y finalmente (c) indicadores de desempeño.

En las políticas de inversión se definen ciertos lineamientos que deben permitirnos alcanzar nuestros objetivos. Dichas políticas de inversión deben definir la asignación o el reparto de activos, también conocido como Asset Allocation, la cual es la decisión de distribución del capital entre los activos definidos (Acciones, Bonos, etc.). Para esta decisión se debe considerar cuál es el horizonte en el que se puede invertir, el perfil del inversionista, cuáles son las consideraciones impositivas, las legales, las regulaciones, etc.

Con respecto al perfil del inversionista, es necesario analizar su nivel o capacidad de tolerancia al riesgo, las cuales surgen producto de las fluctuaciones que se suscitan en el mercado. Entonces, se requiere conocer cuánto le está permitido arriesgar, según esto, se puede clasificar al inversionista como: (a) conservador, pegado al escenario estable, arriesga como máximo pequeñas disminuciones en su inversión, (b) moderado, es quien busca rendimientos interesantes, pero procura conservar la estabilidad de su inversión, esporádicamente acepta fluctuaciones que pueden arriesgar más su inversión, (c) agresivo, son aquellos inversionistas que, conscientes del riesgo que involucra, buscan ganar los máximos rendimientos, aceptando fluctuaciones bastante evidentes.

Una vez definido el portafolio de inversiones, se habrán escogido los instrumentos o valores del mercado bursátil, listos para invertir en ellos el capital disponible. Los valores o instrumentos seleccionados, han tomado en cuenta el nivel de riesgo que se está dispuesto a correr y, sobre ellos se han aplicado las diferentes estrategias para lograr los objetivos de inversión, tales como: cuál es el capital inicial que se está dispuesto a invertir, verificar que los dividendos que se obtengan sean, al menos, mayores a la inflación esperada, fijar el plazo en el que se puede mantener invertido el capital (pudiendo ser a corto, mediano o largo plazo), tomar en cuenta el riesgo que se puede asumir (mientras mayor sea el riesgo, mayores serán los dividendos), asegurarse que el portafolio sea suficientemente diversificado y balanceado, con lo cual se puede atenuar de manera importante el riesgo, pudiendo el portafolio ser de inversión conservadora (cero riesgo), inversión moderada (riesgo bajo), de inversión agresiva (riesgo alto).

Con respecto a la selección de activos para el portafolio de inversiones, debe construirse dicho portafolio de de la manera más eficientemente posible, es decir, deberá proporcionar la mejor rentabilidad posible, sabiendo contrapesar el nivel de riesgo aceptado. Para conseguir esta óptima selección de activos, se debe realizar una exhaustiva evaluación que involucre los sectores e industrias más prometedores en lo que corresponde a (a) acciones, las cuales representan la parte proporcional de la empresa que se le ha otorgado por la compra de determinada cantidad de acciones, asimismo, le brinda poderes de propietario o socio de la empresa, en proporción al número de acciones adquiridas, (b) acciones preferidas, (b) acciones preferidas, se trata de aquellas acciones que otorgan derechos sobre la empresa. El poseedor de las acciones recibe un cupón con el que puede cobrar los intereses. Estas acciones son similares a los títulos de renta fija perpetua, debido a que generan y pagan intereses, pero a la vez no especifican fecha de vencimiento, (c) bonos, o títulos de renta fija, donde el poseedor debe recibir la suma de dinero especificada. Siendo así, los bonos pueden ser: bonos con interés, cupón fijo, cupón variable, cero cupón, convertibles.

Existen también las inversiones alternativas, de las cuales destacan: (a) Private Equity, (b) Hedge Funds, (c) Bienes Raíces, (d) Commodities. Caracterizándose estos activos por poseer escasa correlación con respecto a los bonos y acciones, ofreciendo rentabilidades más altas, pero acompañado de una fuerte volatilidad. No es necesario inclinarse por una opción única, para reducir el riesgo, lo recomendable es diversificar hacia la creación de un portafolio que incluyan múltiples activos financieros provenientes de otros países o empresas.

Ahora, invertir en fondos de inversión tiene sus ventajas, como (a) la capacidad de diversificar sus inversiones, la cual es una de las estrategias más importantes a definir porque dependiendo de esta decisión se asumirá el nivel aceptable de riesgo, (b) es posible disponer de un administrador de cartera que vele por los intereses de los inversionistas y procure mantener la cartera alineada con los objetivos de los inversionistas, (c) liquidez de la inversión, a pesar de que los fondos de inversión poseen horizontes de inversión recomendado de largo plazo, permiten cambiar dichas inversiones en efectivo, (d) la conveniencia con que se cuenta para obtener mecanismos de reportes o el control y obtención de las transacciones efectuadas, (e) los procedimientos se encuentran normados y supervisados por el regulador. Es la ventaja de un fondo, la capacidad de diversificar el riesgo, combinando acciones y bonos, dependiendo del porqué de la inversión, y es que siempre se va a cumplir la relación: a mayor nivel de riesgo habrá mayor rendimiento.

Las alternativas de inversión están en la mesa, se cuenta con una variada lista para elegir, depende mucho del grado de riesgo que se pretende asumir y en qué se quiera diversificar los riesgos. Es así que, teniendo claro los pros y contras de por qué elegir uno y no el otro, se puede construir un portafolio que marche acorde a una estrategia de crecimiento interesante, la cual se plasme en importantes ganancias del capital.

¿Existe garantía por el dinero que se invierte? Debe quedarle bien claro al inversionista que se asumen riesgos inherentes a cada inversión, es así que los picos y caídas afectan para bien o para mal a los inversionistas. Mucho depende también de la solidez que demuestre la institución financiera encargada de los fondos, pues ella asegura que dichas inversiones se gestionarán según lo estipulado garantizando que no se abordan riesgos que no son necesarios o van fuera de lo negociado para lograr el nivel de rentabilidad que se requiere. Cabe recalcar que, la propiedad de las inversiones se gestiona bajo el nombre del fondo que las administra, y si se diera una liquidación, el monto se distribuye a los accionistas. Si la institución se fuera a la ruina, no afectaría a los accionistas del fondo y se podría liquidar o, en su defecto, dicho fondo podría ser entregado hacia alguna otra entidad administradora.

Se recuerda constantemente que es conveniente repartir el riesgo en diferentes rubros, tales como acciones, bonos, propiedad raíz, etc., pues para hacer una conveniente distribución de riesgos es necesario contar con la información necesaria que nos permita tomar dichas decisiones. También, el mejor portafolio de inversiones es aquel que cada uno diseña conforme el nivel de riesgo que se tolerará, pudiendo ser definido por la variable edad, el monto de dinero que se está dispuesto a invertir y el tipo de negocio que se maneja.

Al tomar la decisión de invertir, lo recomendable es hacerlo con asesoría profesional o al menos guiarse de información obtenida de internet, con la cual se debe realizar el mejor análisis posible respecto a la inversión que se desea efectuar, para definir si es conveniente y viable a un riesgo tolerado. Y como se dijo, invertir en múltiples opciones, sino por el contrario, distribuir el riesgo sin que se menoscabe el rendimiento esperado.

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