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viernes, 1 de abril de 2016

Liderazgo liquido

La sociedad y las empresas se desenvuelven en contextos mucho más dinámicos y competitivos que antes. En ese sentido, utilizar un determinado modelo clásico o moderno de liderazgo no es suficiente, pues no logra cuajar con precisión a la hora de gestionar los requerimientos que la organización demanda. Es, ante el escenario de incertidumbre y riesgo que la modernidad nos impone, que surge el liderazgo líquido, el cual toma ciertas características de los modelos de liderazgo surgidos con anterioridad y se erige como un nuevo modelo, que diferencia el estilo tanto del que lidera como del que es liderado, pero que, sobre todo, ha sido acondicionado para hacer frente el ambiente incierto y sin patrones de la modernidad presente.

El liderazgo líquido tiene un poco de todos, pero mucho del liderazgo transformacional, porque motiva, además es visionario y carismático, busca que todos tengan aspiraciones. El liderazgo transformacional condena o encumbra a una persona: el elegido, el líder, quien debe poseer todas las cualidades para llevar a buen puerto a sus seguidores, y estaríamos hablando del sueño del líder, de la visión del líder, de la gestión del líder, es decir, el líder como responsable de todo. Si por algún motivo no pudiera cumplirse lo planeado, entonces estaríamos hablando del fracaso del liderazgo transformacional.

Por el contrario, el liderazgo líquido (flexible, adaptable, colectivo) aprovecha la dinámica de los equipos de trabajo, forja una visión compartida en la cual los seguidores asumen el papel de colíderes o llamado también liderazgos múltiples, dicho de otra forma, lo que busca es compartir el poder, de esta forma se brinda más poder a los seguidores, los cuales pasan a ser colaboradores, los cuales mediante equipos de trabajos organizados forman coaliciones que permiten enfrentarse y adaptarse a los ambientes fuertemente variables que enfrentan hoy las organizaciones.

Lo que se consigue con el liderazgo líquido es tomar decisiones en equipo, adaptarse y afrontar los entornos cambiantes de manera conjunta y creativa, a la vez que se logra mejorar la calidad de vida de los colaboradores, dándoles la oportunidad de demostrar su potencial, lo cual involucra un mayor compromiso y motivación, que finalmente brinda mayor productividad.

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